Previa del Tour de Francia 2019

Para no perder las buenas costumbres, he escrito un artículo para dar algunas pinceladas sobre el recorrido y los favoritos del Tour que ha comenzado en el día de hoy. Muy probablemente, gracias a la característica más maravillosa del deporte en general, la impredecibilidad, me equivocaré en todas mis predicciones pero al menos espero que lo que tengo que decir sirva para que el lector se entretenga un poco.

En primer lugar me gustaría hablar del recorrido, que en mi opinión vuelve a ser un insulto a la historia de la carrera por séptimo año consecutivo. Históricamente el Tour era una carrera diseñada para ser ganada por el corredor más completo, con varias etapas de montaña, llanas y un número compensado de kilómetros contrarreloj. Resulta obvio pensar que todo aquel que quiera optar a ganar la carrera más prestigiosa del calendario debe ser o bien excelente en todos los terrenos o bien muy superior a sus rivales en uno de ellos si flaquea en otro. La estrategia que lleva tomando la organización desde hace años para penalizar al Sky/Ineos y favorecer al corredor local de turno puede surtir efecto este año con un ganador que ni siquiera sepa rodar en solitario, gracias a los poco más de 20 kilómetros de crono individual que tiene esta edición. Me gusta incidir en esta idea porque, al contrario que Froome, ninguno de los grandes campeones de la ronda gala se tuvo que enfrentar a recorridos específicamente diseñados para penalizarlos. Anquetil, Hinault, Indurain o Merckx disfrutaron de ediciones con más de 100 kilómetros de crono, cosa que si se hubiera repetido en los tours de Froome hubiera visto a los Quintana y compañía alejados en otros 5 minutos del primer escalón del podio. El recorrido no me gusta, con una excesiva cantidad de finales en altitud, ausencia de contrerreloj, etapas con longitudes propias de juveniles y un diseño de las mismas en mi gusto bastante mejorable. Por suerte o por desgracia, el Tour es el Tour e independientemente de su calidad todos los ojos estarán puestos en la carrera más importante del calendario.

Al respecto de la participación, creo que conviene hablar en primer lugar del gran ausente, Froome. El británico había hecho los números de su vida en Tenerife en las semanas previas al Tour y vista la ausencia de Dumoulin tengo pocas dudas de que se hubiera llevado la carrera con relativa facilidad. No obstante, en el ciclismo las carreras se ganan no sólo por vatios y los dos mejores vueltómanos actuales verán la carrera en televisión. En el caso del británico creo que la caída ha sido el fin de su carrera deportiva ya que si bien volverá a competir, para alguien de su categoría ello sólo tiene sentido si es para ganar grandes vueltas, cosa que veo altamente improbable. El holandés volverá a disputar la carrera gala pero difícilmente volverá a tener una oportunidad tan asequible como la de este año para subirse al cajón más alto del podio.

Por galones, equipo y por ser el ganador de la última edición el máximo favorito debe ser Geraint Thomas. No obstante, su victoria el año pasado me sorprendió sobremanera y una repetición me dejaría perplejo. Todo es posible pero su tendencia a besar el suelo juega en su contra. Si no se cae muy probablemente acabará en el podio. Su compañero Egan Bernal se ha nominado como otro gran favorito. Si bien no tengo ninguna duda de que estamos ante un múltiple ganador de grandes vueltas en el futuro, tengo serias dudas de que pueda llevarse la edición de este año. Su corta edad y relativa falta de experiencia además de su repetitiva mala suerte pueden jugar en su contra. Además, sus victorias previas de esta temporada han sido un poco sobrevaloradas (ganó París-Niza en los abanicos y Suiza ante Rohan Dennis).

En el siguiente escalafón pondría, simplemente por puros antecedentes a Nairo Quintana. Si bien nunca lo he visto como ganador del Tour es el que más experiencia acumula entre los pretendientes de este año. Sabe lo que es ganar dos grandes vueltas y en sus (escasos) destellos es uno de los mejores escaladores. Aparentemente su rendimiento ha ido cayendo en picado desde el Giro 2017 por lo que creo que es su última oportunidad seria para poder demostrar que puede volver a disputar una grande y ganarse un buen contrato para los dos próximos años. Sinceramente, dudo que alcance el podio. Con las mismas carencias veo a Romain Bardet, que si bien tiene una manera muy ofensiva de correr creo que falla en regularidad, equipo y cronos como para pretender llevarse la carrera, incluso con el beneplácito de la organización. No obstante, sus dos podios previos muestran que en caso de carambola estará luchando por los primeros puestos. No puedo ocultar que Kruijswijk es un corredor que me encanta. Ofensivo cuando tiene piernas (su ataque en la etapa de Alpe D’Huez del año pasado fue antológico) y bastante completo, creo que si encuentra las piernas del año pasado acabará en el podio.

Muchas casas de apuestas mencionan a Fuglsang entre los grandes favoritos. Si bien su temporada hasta la fecha ha sido escandalosa, su edad y sobre todo la falta de resultados previos en grandes vueltas me hace ser muy dubitativo, al igual que con Richie Porte. A pesar de que el antecedente de Landa doblando Giro-Tour fue bastante interesante, la situación este año es  distinta y no creo que pueda luchar por mucho más que un top-10 y una victoria de etapa. De lo que no dudo es de que en caso de tener fuerzas, dará espectáculo.

Nunca me he tomado en serio el órdago de Valverde, por mucho peso que haya perdido. Con otros dos corredores importantes luchando por la general en su equipo no creo que el Movistar haga un fallo tan clamoroso. Estoy muy curioso por ver si Enric Mas refrenda los resultados de la vuelta pasada y de si Thibaut Pinot nos muestra su cara A o la B.

En la lucha por los sprints no existen hoy en día dominios como los de épocas pasadas, con Cavendish, Greipel o Kittel. Por tanto, espero ganadores de lo más variados así como escapadas interesantes con Alaphilippe o De Gendt como sospechosos habituales y a Sagan llevándose sus dos o tres etapas al margen de meterse en el top 10 de la mitad de las etapas.

Al respecto del desarrollo de la carrera, veo a mucha gente demasiado optimista. Si bien es cierto que es la primera vez en un lustro que no tengo nada claro quién va a llevarse la carrera, la ausencia de un favorito claro tampoco garantiza espectáculo. El hecho de que una decena de corredores que normalmente optarían por los puestos 4 al 10 se crea con opciones de ganar la carrera puede producir un efecto negativo. Ante la oportunidad de sus vidas, podremos ver un excesivo conservadurismo por no perderlo todo y la carrera bloqueada. Como siempre, la carretera dictará sentencia.

Creo que la dinámica de carrera dependerá en gran medida del nivel que el Movistar como conjunto y sus líderes en particular tengan en este Tour. Si pueden repetir lo hecho en el Giro, creo que tendremos carrera. Landa y Quintana son dos muy buenos corredores y si están apoyados por un equipo en buena forma y dispuestos a perderlo todo por ganarlo todo pueden poner en serios aprietos a un Ineos sin su corredor referencia.

Sebastian Sitko

Máster en alto rendimiento por el Comité Olímpico Francés, Graduado en Ciencias del Deporte, Entrenador Nacional de Ciclismo, Triatlón y Atletismo y entrenador oficial del Colegio Americano de Medicina del Deporte. 

 

Comentarios: 2

  1. Miguel dice:

    Muy buen articulo, si señor

  2. […] de una nueva edición del Tour de Francia y, como viene siendo habitual, mi previa, que pueden leer aquí, ha envejecido muy bien en algunos aspectos y no tanto en otros. Es lo que tienen las predicciones: […]

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