El anticlímax: Mi opinión sobre el Tour de Francia 2019

Final de una nueva edición del Tour de Francia y, como viene siendo habitual, mi previa, que pueden leer aquí, ha envejecido muy bien en algunos aspectos y no tanto en otros. Es lo que tienen las predicciones: sólo una parte del resultado final responde al conocimiento y experiencia y la incertidumbre pasa a ser el principal factor que hace del deporte en general y el ciclismo en particular un gran espectáculo.

Hablando de espectáculo, no considero que hayamos vivido mucho en la edición que acaba de concluir. Si bien valoro que en general hemos podido disfrutar de una mayor incertidumbre gracias a las ausencias de Froome, Roglic o Dumoulin (3 de los 4 primeros de la edición anterior) lo cierto es que sobre la carretera no creo que se haya vivido mucha más emoción que en ediciones previas. La etapa de los abanicos, Prat d’Albis y pequeños fragmentos de Galibier e Iseran aportaron espectáculo digno de la carrera más prestigiosa del calendario. Las cronos individual y por equipos fueron las otras dos etapas determinantes en la lucha por la general, que se acabó moldeando por los abandonos de varios corredores importantes.

El ganador es el joven y talentoso Egan Bernal. Tal como bien se acordarán mis lectores habituales, en su momento mencioné las dudas que tenía en cuanto a las posibilidades de que el Colombiano acabara ganando. Si bien tengo pocas dudas de que estamos ante el dominador de la próxima década, lo cierto es que su cambio de calendario a raíz de una caída seria, su edad y falta relativa de experiencia me hacían dudar de que este fuera el primer año de amarillo para Egan. Ha vencido sin grandes exhibiciones, beneficiándose de la crono por equipos, limitando daños en Pau y Pirineos y siendo el mejor en los puertos alpinos determinantes. Creo que sus victorias futuras vendrán acompañadas de más espectáculo que el que ha podido ofrecer en esta edición. Por otra parte, nunca sabremos qué habría sido del devenir de la etapa de Tignes donde no creo equivocarme que la primera baza de Ineos era Thomas y un desfallecimiento de Bernal tras su largo ataque era posible de no haberse anulado el resto de la etapa. El galés se ha mostrado regular en las tres semanas, con un nivel bastante inferior al mostrado el año pasado y sin brillar especialmente en ningún momento. De nuevo ha sido la regularidad la que lo ha acabado situando en el segundo escalón. Por edad, nombres en el equipo y evolución creo que era su última oportunidad realista para repetir título.

Tercero ha sido un Steven Kruijswijk que seguro estará contento de subir por fin al podio de una grande tras quedarse extremadamente cerca en diversas ocasiones. Al igual que Thomas, su iniciativa en la carretera ha sido testimonial y el podio lo ha conseguido a base de aguantar, igual que un sorprendente cuarto puesto de Buchmann. Quinto un Alaphilippe que, como indicaba la lógica acabó reventando en los Alpes pero que se ha ganado el cariño de la afición con su actitud durante las tres semanas. Seguro que será más recordado que el 2º, 3º o 4º clasificado de esta edición y en mi opinión ha sido el corredor que más ha merecido llevarse el premio gordo. Tras este muy buen resultado veremos si se obsesiona con las carreras de tres semanas (tengo dudas de que pueda ganar un Tour, tal como se ha insinuado) o por el contrario sigue dedicándose a las clásicas, que en mi opinión le auguran un mucho mejor porvenir. Para mi tranquilidad, corre en Quick Step por lo que creo que debería imponerse la lógica en el equipo belga.

Sexto ha sido un Mikel Landa cuyo principal problema ya mencioné en el artículo post-Giro. Creo que el corredor vasco tiene unas piernas excelentes (un 4º-6º en Giro-Tour no está al alcance de cualquiera hoy en día) pero no le acompaña la suerte además de tener fallos tácticos y técnicos importantes. Sus malas prestaciones contra el reloj le penalizan incluso en ediciones con kilometraje de crono tan ridículo como el de este año y hay corredores que son actualmente superiores en las tres semanas. Va a cumplir 30 años y si bien repetir un podio en una grande está a su alcance parece que con su forma de correr y sus posibilidades podría tener a día de hoy un palmarés nutrido en etapas de montaña de gran prestigio si se olvidase de las generales. En séptimo puesto encontramos a un Urán que se ha dedicado a aguantar como bien hizo el año de su podio, plaza que no creo que pueda repetir. Octavo ha finalizado un Nairo Quintana cuya carrera deportiva ha estado en decadencia desde que no pudo con Dumoulin en 2017. Su etapa ganada tras recuperarse milagrosamente por un día tras la jornada de descanso (al igual que hiciera en 2018) no justifica las expectativas y si acaba firmando finalmente por el Arkea como parece que va a suceder estaremos hablando del epitafio de su carrera deportiva. Para ganar un Tour hace falta un buen equipo, y un fichaje de ese estilo sólo se justificaría por un muy buen contrato para Nairo. Noveno ha sido Valverde, cuyo rol en la carrera no he acabado de entender. Ni ha trabajado para sus compañeros ni se ha desentendido de la general para luchar por etapas que, con su calidad hubieran llegado con bastante seguridad. Un noveno puesto en el Tour no debería significar nada para él a estas alturas de su carrera deportiva. Aprovecho esto para mencionar que un 6º, 8º y 9º puestos conseguidos por un mismo equipo sólo se pueden entender si los tres corredores han corrido como líderes durante las tres semanas. Es lógico pensar que de haber una jerarquía se hubiera conseguido un resultado individual superior. Décimo ha sido un Barguil que no ha brillado lo que nos tiene acostumbrados. No creo que su techo como corredor esté mucho más allá por lo que de nuevo parece lógico que se dedique a buscar las fugas en ediciones futuras. Fuera del Top 10 se han quedado corredores que han apostado toda su temporada al Tour como Daniel Martin, Bardet, Porte, Aru, Adam Yates o Enric Mas. Si bien siempre pueden ocurrir cosas impredecibles, es francamente difícil que ninguno de estos corredores pueda alcanzar un podio en el Tour, por no decir ganarlo. Si no lo han conseguido en una edición sin los mejores nombres del pelotón en liza, parece lógico que se dediquen a otros objetivos, sobre todo en el caso del Irlandés que ya ha demostrado que es capaz de ganar monumentos.

En notas aparte cabría destacar el muy buen rendimiento de la promesa Gaudu, que con certeza dará guerra a Bernal dentro de pocos años. Los sprints han sido más heterogéneos que en ediciones pasadas, con Ewan como corredor destacado y demostrando con sus victorias que tenía que haber venido a la carrera anteriormente. Sagan, como nos tiene acostumbrados, no ha tenido rival en la lucha por el verde y Bardet se ha llevado una montaña muy poco peleada casi de rebote. Para la memoria quedará la retirada de un Pinot que creo que podía haberse llevado la carrera. La lesión que ha sufrido es bastante rara en ciclistas y un nuevo abandono a última hora cuando parecía tener garantizado por lo menos el podio no ayuda a darle como favorito en futuras ediciones. Es una gran pena tras el maravilloso rendimiento demostrado por un ciclista cuya victoria hubiese sido un soplo de aire fresco para la carrera: muy pocas sospechas sobre su integridad, no ha huido a un paraíso fiscal y  corre en un equipo perteneciente al MPCC.  También se retiró cuando poco tenía que decir ya en la carrera un Fuglsang que era favorito en las casas de apuestas al comienzo  y en el que nunca deposité ninguna confianza.

De cara al futuro soy bastante escéptico: idealmente la organización debería recapacitar y ofrecer un recorrido digno de la historia del Tour: cronos largas y llanas compensadas con montaña y no exclusivamente rampas de garaje para dar una oportunidad a un Dumoulin que parece que ficha por un Visma cada vez mejor y que podría poner en serios aprietos a la jerarquía Sky/Ineos. Por desgracia pronostico un recorrido que intentará favorecer las aspiraciones de Alaphilippe u otro francés de turno, estrategia que desde hace casi una década le está saliendo rana a los organizadores. Esto es todo para una carrera que, siendo la más prestigiosa del calendario hace ya años que dejó de ser uno de los mayores espectáculos del año ciclista.

Sebastian Sitko

Máster en alto rendimiento por el Comité Olímpico Francés, Graduado en Ciencias del Deporte, Entrenador Nacional de Ciclismo, Triatlón y Atletismo y entrenador oficial del Colegio Americano de Medicina del Deporte. 

Comentarios: 1

  1. Jon dice:

    De acuerdo en casi todo lo que dices salvo el caso de Aru y Enric Mas. Aru se opero a principios de año y pore esta razon, creo que el Tour ni siquiera entraba en sus planes. Y Mas aun me parece joven y aunque, quizas no para ganar, si tiene tiempo para pelear por algun podium. Aun tiene tiempo.

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