Un todoterreno, dos escaladores y un puncheur: Mi opinión sobre la primera semana de la Vuelta

Con la jornada de descanso en Pau llegamos a un buen momento para analizar lo acaecido en la primera semana de esta Vuelta a España. Si bien los primeros contactos con la montaña han permitido aclarar bastante la clasificación general, todavía distamos mucho de saber quién va a llevarse esta nueva edición de la tercera grande de la temporada.

La carrera comenzó con una crono (y no me voy a cortar) esperpéntica. Sinceramente no sé cuál es la razón de ser de pruebas por equipos de semejante longitud. Si a ello le sumamos el callejeo constante que pudimos observar en el recorrido creo que es poco sensato por parte de la organización presentar una etapa que no va a producir diferencias en la general pero que puede mandar a casa a varios corredores importantes. El resultado de este engendro ya lo conocen: todo el UAE por los suelos, Kruijswijk lesionado en casa y un equipo que parecía que iba a ganar y acaba con 40 segundos perdidos con sus rivales por culpa de un súbito charco en la carretera. Qué quieren que les diga, creo que es mejorable, y mucho.

La segunda etapa nos regaló un día de muy buen ciclismo gracias a la combinación de dos factores cruciales: un buen diseño, con un muro a una distancia prudencial de meta, y corredores con ganas de guerra. Todo resultó en un grupo selecto llegando a las calles de Calpe y Quintana dando un golpe de autoridad en un terreno que no es precisamente el suyo. No fue necesariamente el más fuerte de su grupo pero sí el más listo, algo que le valió una victoria que seguro habrá valido para renegociar su nuevo contrato con el Arkea.

Las dos siguientes etapas fueron llegadas al sprint sin nada particularmente reseñable. En la primera, el previsible Bennett comenzó lo que yo pensaba que iba a ser una buena racha de victorias en esta Vuelta, pero ya al día siguiente Jakobsen le robó la cartera cuando menos se lo esperaba. Veremos si el Irlandés acaba sumando más parciales porque yo a estas alturas tengo alguna duda.

La quinta etapa, con final en Javalambre, fue el primer test serio de cara a la general. Hasta la subida final se pudo apreciar una apatía muy descarada por parte del pelotón, que dejó a la fuga coger el tiempo que quisiera. Por suerte, todo se encendió en la ascensión y López se impuso a sus rivales con relativa claridad. Espero que el Astana no lamente en el futuro el hecho de no haber tirado a por la fuga y haber regalado las bonificaciones en meta. La victoria de Madrazo fue realmente sorprendente para alguien que está acostumbrado a ver ciclismo: o iba de farol o es realmente extraordinario que el que se muestre más flojo durante la ascensión acabe soltando de rueda a sus compañeros de escapada de esa manera. En cualquier caso, con esa victoria Burgos ha justificado sobremanera su presencia en la carrera.

La lucha por la general se esperaba de nuevo para el día de Mas de la Costa, con la enésima decepción que nos reporta un muro de los que tanto gustan en la Vuelta. No sucedió gran cosa y los importantes quedaron separados en unos pocos segundos. Hay que decir que el nivel durante la ascensión fue elevadísimo, sobre todo teniendo en cuenta el desarrollo de la etapa en las horas precedentes.

El día siguiente fue un relativo descanso para los favoritos, con un Arndt resolviendo la fuga con un espectacular sprint sentado como a los que nos tiene acostumbrados de otras veces. El buen diseño de estas etapas está permitiendo ver bonitas peleas en las escapadas gracias a que en el pelotón no hay ningún equipo que pueda controlar claramente para su sprinter de referencia.

Como ya mencioné en la previa, el diseño de la jornada andorrana no invitaba a los ataques de lejos. Por suerte, de nuevo el Astana se movió con López al inicio del encadenado final. Nunca sabremos si el colombiano habría llegado en solitario a la meta: una caída en el sterrato le hizo pasar de perseguido a perseguidor. Roglic tampoco se libró de un percance con una moto y todo resultó en Nairo y Valverde comenzando la ascensión de manera destacada. Los 5 kilómetros finales de la etapa dieron tanto de sí que no sé por dónde empezar: Roglic hizo una persecución magnífica, demostrando su gran nivel de forma (fue el que más rápido hizo el tramo final). Por otro lado, Quintana se fue en solitario y el Movistar, en un movimiento estratégico lógico y comprensible, mandó parar a Soler, que parecía encaminado a ganar la etapa gracias a su buen desempeño en la escapada del día. Marc, que es un corredor de enormes cualidades y sobre todo habitualmente muy entregado por sus compañeros, tuvo que ver como sus ambiciones personales se detenían en beneficio del equipo. En un caso así, las soluciones de las que dispone el corredor suelen ser dos: hacerse el sueco e ir a por la victoria, afrontando luego la bronca del director de turno o bien parar y hacer su trabajo. Por desgracia, Soler acompañó la segunda opción con claros aspavientos delante de las cámaras. Entiendo perfectamente la decepción del corredor catalán: lleva varios años vaciándose por sus compañeros y no ha tenido muchas ocasiones para pensar en sus ambiciones personales. Sin embargo, esto no justifica lo que se vio por la televisión: un corredor se debe a su jefe, que en este caso es el patrocinador, que seguro que no habrá estado muy contento al ver el show en una de las etapas con más audiencia. Movistar ha recibido muchas críticas por este movimiento aunque creo que la maniobra estaba perfectamente justificada: has ganado dos etapas, la general o incluso un podio valen más a esas alturas que un tercer parcial. Puede que el trabajo de Marc apenas repercutiera en el resultado final de Nairo, pero si el colombiano acabara perdiendo esta vuelta por unos pocos segundos muchos se acordarían de esta jornada. Soler, por su parte y de manera muy acertada, pidió disculpas durante la jornada de descanso por lo que la intrahistoria debería acabar en este punto.

La carrera a partir de ahora se plantea muy interesante: Roglic debería salir de la crono con al menos 2 minutos de ventaja sobre sus rivales más inmediatos y afrontar con esa renta un recorrido planteado totalmente a favor de los escaladores y sin su mejor gregario-escalador (Kruijswijk) en el equipo. Movistar debe aprovechar que tiene a dos corredores en una forma excelente y muy cerca en la general, posicionamiento que debería resultar muy ventajoso en jornadas como la de la plataforma de Gredos. En cuarto lugar López no ha conseguido imponerse con claridad en las jornadas montañosas y con toda lógica será el que más tiempo pierda en la crono. Me resulta complicado pensar en él como ganador de esta Vuelta a pesar de su regularidad, de que en todo momento muestre una clara ambición por ganar y de que un podio no le debería valer a estas alturas. De Roglic ya tenemos el antecedente del Giro y el recuerdo de Dumoulin dejándose el apellido en la sierra de Madrid frente al Astana todavía sigue muy presente. En río revuelto deberían poder pescar los Movistar, sobre todo con su ventaja numérica, aunque no me atrevo con ningún pronóstico claro.

De esta primera semana me gustaría subrayar el buen rendimiento de los equipos invitados: Burgos y Cofidis han ganado etapa y cumplido con creces las expectativas mientras Caja Rural estuvo cerca de conseguirlo y Murias está siempre muy presente en las fugas. Como viene siendo habitual en la Vuelta desde hace unos años, estos equipos ofrecen más a la carrera que algunos World Tour que no tienen que pelear su invitación del año que viene. A lo mejor es un guiño a modificar el sistema que rige actualmente el acceso a las grandes vueltas.

Por otro lado hay que destacar el papel de Tadej Pogacar: estaba claro que estábamos ante un portento y lo está confirmando en una carrera muy exigente con una edad realmente asombrosa. Estamos en una época ilusionante de cara al futuro: la aparición de corredores ambiciosos, atacantes y con cualidades excepcionales como Bernal, Evenepoel o el mismo Pogacar hace pensar que las grandes vueltas van a estar muy bien competidas.

Finalmente, a raíz de los datos que he podido analizar hasta ahora, esta primera semana de la Vuelta permite constatar que a pesar de la ausencia de los grandes nombres del pelotón estamos ante el  nivel habitual de las vueltas de tres semanas. El esfuerzo necesario para coger una fuga en los días propicios para que ésta llegue a meta está siendo elevadísimo y los finales en alto se han resuelto con números que nada tienen que envidiar al Tour o al Giro. Por tanto, al menos para mí, la sensación de estar ante una grande “descafeinada” ha desaparecido durante esta primera semana. El que se la acabe llevando habrá mostrado el nivel habitual que se suele observar en los campeones de las tres semanas, independientemente de cómo se llamen.

Les emplazo a disfrutar de la preciosa contrarreloj de Pau, cuyo recorrido y dificultades (curvas peleonas, zonas húmedas y asfalto mediocre en ocasiones) conozco muy bien y que me hace pensar en que alguien que decida arriesgar mucho puede ganar mucho tiempo pero también irse a casa por una caída. Desde luego será una de las jornadas que van a marcar la carrera entera. ¡Que la disfruten!

Sebastian Sitko

Máster en alto rendimiento por el Comité Olímpico Francés, Graduado en Ciencias del Deporte, Entrenador Nacional de Ciclismo, Triatlón y Atletismo y entrenador oficial del Colegio Americano de Medicina del Deporte. 

Comentarios: 1

  1. Natxo dice:

    Un gran resumen sí señor. Solo comentarte que yo le pido mucho más al Murias y espero que en estas jornadas venideras Rodríguez de presencia al equipo e incluso pueda buscar una etapa. De Bizkarra voy ya por mi enésima decepción aunque estuvo alante en Andorra así que no espero nada.
    Un saludo y hasta el próximo post!!

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