Muy buen ciclismo pero pocos cambios: Tercera semana y opinión sobre la Vuelta 2019

Con paseo triunfal y una victoria de Jakobsen al sprint ha concluido una nueva edición de la Vuelta a España. La tercera semana de la carrera se ha caracterizado por bastante espectáculo aunque el resultado final de la carrera ha seguido muy de cerca el guion preestablecido. Tras terminar la jornada de descanso, los ciclistas se encontraron con un día ventoso de camino a Guadalajara y vaya si lo aprovecharon. Movistar intentó montar un Formigal 2.0 de salida y el resto del día se convirtió en lo que viene a ser el ciclismo en sus días más gloriosos: unos persiguiendo y  otros escapando. Todo encuadrado en uno de los días más duros que he podido analizar durante mi trabajo: 5w/kg de NP durante más de 4h para rodar en el grupo delantero. La jugada de Movistar era inteligente pero para poder emular lo sucedido en Formigal hacía falta un “sicario” que estuviera dispuesto a sacrificarse sin ser el mayor beneficiado de la jugada, como ocurrió con Contador en 2016. En este caso hubiera bastado con que López y 3 o 4 Astana se hubieran filtrado en el grupo de Quintana para estar muy probablemente hablando de otro ganador de la Vuelta. Por suerte para Roglic, aunque Quintana sea un especialista en luchar y hasta ganar grandes en las que no es el más fuerte en la carretera, en esta ocasión no se le alinearon todos los astros como en la fatídica jornada que salía de Sabiñánigo. Tras más de 4 horas de uno de los mayores espectáculos en la temporada de ciclismo Gilbert fulminó a sus compañeros de fuga con una arrancada propia de su clase. Para esto sirven las etapas de 200km, para ver cómo la gente cae madura en un repecho del 3% entrando en Guadalajara o para que el líder se quede aislado a más de 50km de meta. No olvidemos que hablamos de ciclismo de fondo en carretera, si eliminamos el determinante de la longitud del esfuerzo los resultados se alteran y notablemente.

Tras este enorme esfuerzo la carrera llegó a la sierra de Madrid, con una etapa que volvió a ser interesante. Tal como estaba previsto, Astana atacó en el segundo paso por la Morcuera y todo quedó en un mano a mano entre López por delante y el dúo Pogacar/Quintana detrás. En la retina tengo todavía guardada la imagen de Nairo pidiendo relevos desesperadamente a un Meintjes que no se jugaba nada y a un Hagen que estaba 10º en la general. Creo que un aspirante a un podio de una grande debe mostrar algo más de actitud y asumir su responsabilidad cuando toca, como era el caso. López acabó consiguiendo menos de un minuto de ventaja sobre los otros dos aspirantes al podio, magro consuelo teniendo en cuenta la paliza que se tuvo que pegar en solitario contra cuatro corredores que iban relevando en el grupo trasero. Por delante el joven Higuita consiguió una victoria antológica con un ataque lejano desde la fuga. El colombiano está llamado a mayores logros en los próximos años tras lo demostrado en esta Vuelta.

La llegada a Toledo se caracterizó por una nueva victoria tras un ataque lejano. Esta vez fue el turno de Cavagna, que acabaría dando un auténtico recital de cómo rodar por el llano y mantener la compostura frente al gran grupo. La etapa, no obstante, se caracterizó por la polémica acaecida tras la caída del Visma en Escalona. Aquí cada uno tendrá una opinión y lo que hizo el Movistar es lícito aunque pueda no gustar. A mí personalmente me gusta distinguir entre dos situaciones de carrera distintas: una cosa es tener la carrera lanzada y que se produzca un incidente y otra bien distinta es aprovechar el incidente para lanzar la carrera. Tenemos imágenes que certifican que Movistar estaba detrás del Visma en el pelotón antes de la caída, por lo que obviamente hasta ese momento no habían lanzado la carrera. A partir de aquí, que cada uno se haga su propia opinión sobre este acontecimiento. La decisión de los jueces no es para nada poco común cuando hay caídas aunque sí que se agradecería cierto criterio unificador para cuando ocurran este tipo de incidentes.

Tras toda esta polémica llegamos a la maravillosamente diseñada etapa final en Gredos. Tras lo visto en la sierra de Madrid era obvio que Movistar iba a conformarse con guardar los dos escalones del podio. Así, la única esperanza residía en la ambición de Astana y López por asaltar el cajón. Ningún equipo importante logró meter corredores en la fuga del día, por lo que los movimientos de los de la general tuvieron que ser individuales. López lo intentó varias veces pero rápidamente se vio que no tenía muchas fuerzas. Así, parecía que todo iba a quedar en tablas cuando un sorprendente Pogacar lanzó un ataque que nadie esperaba en la ventosa subida a Peña Negra. En lugar de asumir Nairo su responsabilidad como principal interesado en defender su podio, el Movistar puso a tirar a los muy desgastados Pedrero y Soler. Obviamente, las diferencias se expandieron hasta el punto de peligrar el podio de Valverde. Pogacar hizo un esfuerzo astronómico (una hora a casi 6w/kg de NP tras 3500 kJ en una etapa 20 de una gran vuelta) y se llevó el premio gordo con la etapa y el último cajón del podio. Quintana no se defendió  en ningún momento y Valverde sólo dio la cara en los últimos minutos. Creo que ya sólo en esta última hora Pogacar había dado la cara más que Nairo en toda la carrera, por lo que me alegré por el esfuerzo del esloveno. El podio del colombiano estaba artificalmente inducido por su gran astucia el día de Guadalajara, pero por fuerzas en la carrera su lugar estaba incluso por debajo del de López. Así concluyó una Vuelta que no me había impresionado durante las dos primeras semanas pero que salvó bastante el papel con las últimas cuatro jornadas, todas con su atractivo particular.

El ganador ha sido un Roglic que está llamado a victorias más importantes. Su rol de patrón de la carrera no se ha puesto nunca en duda y ha ganado con comodidad, controlando a sus rivales y sin grandes alardes. Tal como ya dije en mi análisis del Giro, no ganó la grande italiana por no identificar rápidamente que Carapaz era el rival a seguir, por la ausencia total de equipo, la aparatosa caída y por la italianada de las motos el día del Mortirolo. Por tanto, su victoria no me sorprende y creo que es un ganador merecido y prestigioso para la carrera. El año que viene me gustaría verlo junto a Dumoulin poniendo en apuros al Ineos en un Tour en el que el recorrido esté basado en recompensar al corredor más completo, al contrario de los recorridos de las últimas ediciones.

Segundo ha sido un Valverde cuyo podio a los casi 40 años podría verse como un grandísimo éxito. No obstante, hablando de alguien con el palmarés del murciano el enésimo podio en la Vuelta no debería significar nada. Creo que esta Vuelta es una buena muestra de su carrera profesional: un corredor muy regular pero al que siempre le falta algo para imponerse en las tres semanas, con las que siempre se empeña. Aun así, al principio de la carrera no apostaba por él especialmente tras haber corrido el Tour por lo que su podio me sorprende bastante.

Tercero Tadej Pogacar, para el cual no tengo calificativos. Tres victorias de etapa (todas en jornadas de gran dureza), mejor joven y tercero final. Todo con 20 años y su primera participación en una grande. Dejando de lado su estratosférico potencial, lo que más me gusta de él es la valentía con la que corre (al igual que los Bernal o Evenepoel). Podio más que merecido para la promesa (ya parece que realidad) eslovena.

Cuarto ha sido un Nairo Quintana que ha acariciado el podio hasta el último momento. El colombiano, como nos tiene acostumbrados, ha dado dos resplandores de calidad (Andorra y Calpe) para desaparecer y no dar la cara durante el resto de la carrera. Su cuarto puesto (ya sorprendente para lo que yo esperaba) viene a raíz de su bonus de 5 minutos conseguido con su gran movimiento el día de Gudalajara. Un día de líder y una etapa se suman a lo conseguido, por lo que el balance no puede ser muy negativo para Nairo. Sigo insistiendo en que no le veo ganando otra grande con esta actitud y nivel, y menos en el Arkea.

Quinto puesto para López, que nunca ha perdido la cara a la carrera y que siempre lo ha intentado. Su nivel me ha decepcionado, ya que pensaba que iba a ser el principal rival de Roglic. Tras sus dos decepciones de este año me cuesta verle ganando una grande teniendo en cuenta la hornada de corredores jóvenes que parece haber llegado. Tampoco creo que no conseguir el podio sea un drama para él pero en el futuro va a tener las cosas todavía más complicadas.

El resto del Top-10 está conformado por corredores que se han limitado a aguantar sin tener nunca opciones reales de podio (Majka, Hagen, Nieve o Kelderman) y un Soler que ha podido acabar con un puesto decente a pesar de haber trabajado para sus líderes. Del catalán espero rendimientos mejores ahora que parece que va a compartir el liderato del equipo con Mas aunque su caso es muy parecido al de López: con el nivel que traen los jóvenes destacar en las grandes del futuro va a ser extremadamente complicado.

Un Bouchard sin rival se ha llevado la montaña gracias a su inteligente gestión de las escapadas y Roglic acabó vestido también de verde. Por equipos, ha ganado Movistar como ya nos tiene bien acostumbrados. Bennett no ha dominado tanto los sprints en los que ha tenido opción (su fallo clamoroso el día de Guadalajara ante Gilbert) y me quedo con el Murias como equipo que se ha ganado a pulso su invitación por sus resultados y actitud en carrera. Como decepciones principales destacaría a Gaviria y el Ineos como equipo (Poels o De la Cruz muy desaparecidos, salvo Tao, que sí se ha metido en varias fugas). Es la enésima Vuelta en la que oigo quejas de los corredores por los muritos de las llegadas, los traslados surrealistas y los kilómetros extra que tienen que hacer para llegar al autobús una vez finalizada la etapa. Quizás así se explica mejor por qué tantos corredores de calidad prefieren buscar un calendario alternativo para su final de temporada y no acudir a la Vuelta. La organización al parecer sigue muy satisfecha con su creación, por lo que nada parece que vaya a cambiar en años venideros.

Gracias a la última semana la Vuelta ha sido la grande que más me ha gustado este año, y eso teniendo en cuenta que ha habido ausencia total de emoción por ver quién ganaba la carrera. No obstante, el desarrollo de las etapas y la resolución de los parciales fueron muy espectaculares en los últimos cuatro días. El diseño del recorrido propuesto por la organización no me ha parecido el idóneo y seguramente vuelva a ocurrir lo mismo el año que viene. En la península existe terreno de sobra para ofrecer 21 etapas espectaculares y para todo tipo de corredores pero mucho me temo que en el futuro próximo estamos condenados a los muritos, kilometrajes pequeños y ausencia de contrarreloj.

Sebastian Sitko

Máster en alto rendimiento por el Comité Olímpico Francés, Graduado en Ciencias del Deporte, Entrenador Nacional de Ciclismo, Triatlón y Atletismo y entrenador oficial del Colegio Americano de Medicina del Deporte. 

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