Mucha incertidumbre, que no espectáculo: Mi opinión sobre la segunda semana del Tour

La segunda semana del Tour acaba de concluir y es un buen momento para volver a hacer una revisión de lo vivido. Durante los últimos días han ocurrido cambios interesantes que han alterado significativamente el devenir de la carrera. En primer lugar, los corredores decidieron tomarse tres días consecutivos de relax previo al paso por los Pirineos. La jornada de descanso siguió durante la etapa a Toulouse, con desarrollo previsible y acorde a las etapas llanas previas. Los corredores decidieron que la siguiente jornada tampoco sería de guerra. Un interesante recorrido que incluía el paso por el Peyresourde y el siempre duro Hourquette se limitó a una bonita lucha por parte de la fuga, con un Simon Yates intratable como vencedor. Nadie de la general se movió, con especial énfasis en los supuestos escaladores. Debe ser que Hourquette y su peliagudo descenso hasta Payolle no es terreno lo suficientemente interesante para poner la carrera patas arriba. Es cierto que la situación de la etapa, con una crono justo detrás, no favorecía que hubiese mucho espectáculo. No obstante, el ritmo al que se subieron los dos puertos fue bastante lamentable.

Al día siguiente vivimos una crono con un desarrollo muy en linea con lo esperable. A algunos les sorprendió la victoria de Alaphilippe, corredor al que di como favorito en la previa de la etapa. El diseño de una crono revirada, sube-baja y explosiva le favorecía a un corredor como él, y más en la forma en la que ha llegado al Tour:

La crono vio también el descalabro de los clásicos Quintana, Landa y Bardet, que perdían definitivamente sus opciones en la carrera, si es que las tuvieron en algún momento. Todo parecía indicar que al día siguiente se viviría una jornada histórica en el Tourmalet, momento en el que los escaladores que habían desaparecido en la crono debían poner las cartas sobre la mesa. Tal como anticipé el llano entre Argeles y Luz desanimó cualquier ataque en el Soulor y todo se limitó al Tourmalet, puerto que se subió a ritmo y sin ataques. El calor y la propia dureza del puerto bastaron para ver importantes descalabros en la general pese a la ausencia de acciones ofensivas claras. Corredores como Dan Martin o Porte quedaron fuera de la lucha por el podio mientras Alaphilippe le regalaba la etapa a Pinot. No me gustó mucho que en un puerto-mito como el Tourmalet casi 10 corredores llegaran a disputarse la etapa prácticamente al sprint, pero supongo que a la etapa no se le podía pedir mucho más. A algunos les ha sorprendido mucho que Geraint Thomas cediera medio minuto. Lo cierto es que mantengo las palabras que dije al inicio del Tour: Geraint no es Froome, su victoria el año pasado me sorprendió y una repetición me dejaría perplejo.

Ayer vimos por fin una etapa espectacular. Los 200 kilómetros de longitud, que el puerto final fuera “pedaleable” y no una rampa de garaje y con una jornada de descanso por delante fueron factores determinantes para que los corredores decidieran vaciarse y ofrecer un espectáculo digno de los mejores días de este deporte, por desgracia ya pasados. Que Quintana se infiltrara en la escapada produjo un alto ritmo durante toda la etapa, que aumentó aún más tras el ataque de Landa. El vasco, un clásico de este tipo de movimientos, tiene muy difícil acabar en el podio de la carrera. No obstante, su valentía y el hecho de que no se rinda nunca me hacen aplaudir todos sus movimientos. Los ataques importantes de la general sucedieron todos en la ascensión final, con un Pinot intratable soltando a sus rivales de rueda de uno en uno. Me gustaría poner especial énfasis en el duelo final con Bernal, con las caras de sufrimiento de ambos y los increíbles cambios de ritmo de los kilómetros finales. Creo que momentos como esos crean mucha afición y ante la actitud mostrada por los corredores sólo queda aplaudir y estar agradecidos por el espectáculo dado. La etapa sirvió para que, lógicamente y por fin, Alaphilippe mostrara sus primeros síntomas de debilidad. El francés acabará por explotar del todo en los Alpes pero su actitud durante toda la carrera ha sido simplemente de diez.

Durante los últimos días hemos podido asistir al surgimiento de numerosas dudas sobre el rendimiento de Alaphilippe. Al respecto de esto, Michael Rasmussen publicó un tweet interesante en el que básicamente venía a decir que rara vez en el ciclismo el primero está haciendo trampas contra el segundo o tercero. Si bien Michael sabe bastante bien de lo que habla, sobre todo por haber sido partícipe en primera persona, lo cierto es que sólo estoy parcialmente de acuerdo. Siempre hay equipos/individuos con mayores medios para hacer trampas. Asumir que todos/nadie hace trampas no elimina la posibilidad de que unos cuenten con ventaja sobre otros.

Al respecto de esto último, si bien el Quick Step es el equipo más exitoso del pelotón no encuentro razón mayor para dudar de Alaphilippe. Lo más probable es que reviente del todo en Alpes, el recorrido de la crono se le adaptaba perfectamente y sus exhibiciones como “puncheur” no deberían sorprender a nadie. Hasta el momento en las etapas de montaña del Tour todo el mundo ha corrido pensando en guardar y el único rendimiento categorizado como de “ganador de Tour”, los 6,4w/kg en 30′ de Pinot en la etapa de ayer sirvieron para cercenar las aspiraciones de Alaphilippe. Recordemos que se trata de un corredor con gran recorrido y muy buenos resultados previos en montaña. Algunas veces pienso que hagan lo que hagan los corredores los vamos a criticar: si se mantienen en el pelotón sin hacer nada, mal, pero si corren como lo hace Alaphilippe lo interpretamos enseguida como un signo sospechoso.

Finalmente, soy relativamente optimista de cara a la semana final de la carrera. No espero gran cosa del martes, sobre todo sabiendo cómo se toma el pelotón las etapas llanas. El miércoles espero y deseo show de De Gendt, con una etapa que seguro ha marcado en rojo. Al tríptico alpino puede que le falte recorrido pero la organización se puede dar por contenta por cómo ha llegado la carrera hasta este punto. Preveo que Alaphilippe desaparecerá del Top-5, Landa buscará el podio a la desesperada y Kruijswijk y Buchmann correrán a amarrarlo, un gran resultado para ambos. Los puertos “tendidos” y largos de los Alpes beneficiarán más a corredores como Thomas o Bernal y el calor que se espera debería perjudicar netamente a Pinot. No descarto también que alguno decida probar la capacidad del francés en los descensos, en los que por desgracia para él tiene malos antecedentes. Ineos y sus dos líderes no tienen nada que perder y para un equipo con sus antecedentes sólo vale ganar, por tanto espero un juego estratégico interesante, sobre todo si el equipo muestra un nivel más elevado que hasta ahora. Todo esto en una carrera que para mí tan sólo ha mostrado dos momentos memorables: el día de los abanicos y ayer. Aun con esas la incertidumbre sobre el resultado final nos está ofreciendo una carrera mejor que en los años previos. Creo que es bastante racional pensar que visto el desarrollo de la prueba, Dumoulin y sobre todo Froome se la habrían llevado con relativa facilidad. La ausencia de los grandes no ha aportado espectáculo, pero sí incertidumbre. Veremos lo que nos depara el final.

Les espero con otro artículo nada más acabar las tres semanas de la Grande Boucle, disfruten del espectáculo.

Máster en alto rendimiento por el Comité Olímpico Francés, Graduado en Ciencias del Deporte, Entrenador Nacional de Ciclismo, Triatlón y Atletismo y entrenador oficial del Colegio Americano de Medicina del Deporte. 

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