Mi previa de La Vuelta 2019: Mejor recorrido pero peor participación

El próximo sábado comienza la tercera y última grande del año, la Vuelta a España. Una carrera caracterizada por las altas temperaturas, las subidas explosivas y por una participación más pobre que el Giro y especialmente el Tour (refiriéndonos a la clase media del pelotón). A diferencia de los años previos, ni siquiera la participación destaca por los favoritos, con Froome o Dumoulin lesionados y la dupla Bernal/Thomas decidiendo no participar. En la última década nos hemos acostumbrado a una carrera con pocas diferencias entre los favoritos y cierta incertidumbre hasta el final de la prueba. Alguna vez oí a alguien calificarlo como “ciclismo Youtube” con bastante acierto. Los muros en los finales inducen miedo a atacar desde lejos y la acción suele limitarse a los últimos cinco minutos de las etapas con, creo, bastante poco acierto de cara al espectáculo. La edición de este año no es diferente, favoreciendo a los escaladores (8 finales en alto/muros por menos de 40km de contrarreloj individual) con multitud de etapas de corta distancia y final explosivo.

El recorrido

Desde hace tiempo que vengo expresando mi decepción con el recorrido de la ronda española aunque, como bien es sabido, son los ciclistas los que finalmente pondrán la última palabra. Debo decir también que de la edición de este año me he llevado dos sorpresas agradables: la crono de Pau, bien diseñada pero que hubiera estado aún mejor en el caso de ir acompañada de otra etapa contrarreloj para especialistas y, sobre todo, la etapa 20. Creo que el final en la Plataforma de Gredos es la mayor genialidad que he visto en la era “Guillén” de la Vuelta. Todo dependerá de cómo llegue la carrera hasta ese punto, pero si tenemos la suerte de que haya varios favoritos en un corto margen de tiempo podemos vivir una etapa épica ya que el epílogo de la Vuelta lo tiene todo: distancia (casi 200km), dureza y puertos en los que si desfalleces no sólo caes del podio sino que directamente puedes desaparecer del Top-10 de la general con suma facilidad. Todo un acierto que debo reconocer a la organización. También me he sorprendido gratamente con el diseño de algunas etapas de media montaña como la de Bilbao o la de Urdax, que además transcurren por paisajes preciosos. Si los ciclistas ponen de su parte, la media montaña de esta Vuelta puede acabar siendo la mejor de las últimas ediciones. Al respecto de la alta montaña, nunca me han gustado los finales en alto encadenados. Así, ojalá me equivoque pero con el diseño actual la etapa del Acebo puede limitarse a los últimos kilómetros teniendo en cuenta que al día siguiente hay otra etapa dura. Tengo muchas ganas de conocer el final de Javalambre, sobre todo tan pronto en la carrera y la etapa de Andorra me hubiera gustado diseñada con más kilómetros, aunque creo que en cualquier caso el espectáculo de esa etapa se limitará a Cortals D’Encamp. De la etapa de los Machucos no espero gran cosa, ese final no me gustó nada en su momento y sigue sin gustarme. En resumen, un recorrido demasiado inclinado hacia los escaladores, con escasa crono y una media montaña que para mi gusto es la mejor de la época Guillén. Curiosamente, puede que un contrarrelojista se acabe llevando la general, como detallo más adelante.

Los participantes

Para mí hay un favorito claro: Primoz Roglic. Es el corredor más completo en la salida, por prestaciones recientes, equipo y antecedentes. No sólo sacará buena tajada de las cronos individual y por equipos, también el Visma (ultramotivado y con la temporada resuelta, con lo que ello significa) ha traído a toda la artillería para apostar por su victoria y es el mejor equipo con diferencia en la salida. Kruijswijk demostró el año pasado que puede doblar perfectamente Tour-Vuelta y aunque los esfuerzos de la ronda gala le pasen factura seguirá siendo un excelente gregario. A pesar de que más kilómetros contrarreloj favorecerían a Roglic, no debemos olvidarnos de su enorme capacidad en los muros y esfuerzos de hasta 10′, con Mende 2018 como mayor exponente.

En un segundo lugar iba a colocar a Carapaz. Estaba curioso por ver si lo demostrado en el Giro era algo puntual o estábamos ante el nacimiento de un nuevo vueltómano. En Burgos demostró que estaba en progresión y pensaba que podría animar mucho la carrera. Por desgracia, en el momento en el que estaba escribiendo este artículo me llegó la noticia de su ausencia en la línea de salida. Al mismo nivel colocaría a López, aunque sólo sea por su podio del año pasado. Es cierto que en el Giro no se le vio tan fuerte como todos esperábamos y que las montañas de esta Vuelta no son las más idóneas para él. No obstante, su regularidad debería bastarle para estar muy delante y por lo menos poder luchar por el podio. La dupla del Movistar (Valverde y Quintana) debería moverse en el Top-10 y ganar alguna etapa, aunque me cuesta mucho creer en sus posibilidades reales de luchar por la victoria. Por otra parte, Aru y Chaves están ante una buena oportunidad de demostrar que todavía pueden luchar por la general de una grande, y el momento es idóneo: participación menos competitiva que otros años y un recorrido muy a medida de sus capacidades deberían ser un buen motivo para intentar un podio que justificaría su temporada.

Tengo muchas ganas de ver cómo se desenvuelven los jóvenes Pogacar (me sorprende que vaya a debutar ya en una grande) y Tao que, parte como co-líder de una estructura tan prestigiosa como el Ineos. Creo que los sprints estarán dominados por Bennett, a tenor de lo visto en las últimas semanas y salvo resurgimiento de Gaviria, que no ha estado muy brillante en lo que llevamos de temporada.

La carrera

La lógica me dice que apueste por una victoria del Visma en la crono inaugural y con un Roglic controlando a sus rivales cómodamente en las primeras etapas para aplastarlos en la contrarreloj de Pau y dedicarse a administrar  su ventaja con el mejor equipo de la carrera mientras sus rivales se pelean por el podio. La lógica, no obstante, no contempla las sorpresas a la hora de dilucidar el ganador (como la caída de Roglic en el Giro o el trasmoto del grupo Nibali-Carapaz en la etapa del Mortirolo). Por tanto, aunque pueda pensar que el ganador de esta edición va a ser bastante claro, seguro que yo mismo me acabaré sorprendiendo con el devenir de la carrera. La incertidumbre es uno de los clásicos de la Vuelta y seguro que nos da alegrías en la edición de este año.

Les espero con un nuevo artículo en la primera jornada de descanso. ¡Disfruten del espectáculo!

Sebastian Sitko

Máster en alto rendimiento por el Comité Olímpico Francés, Graduado en Ciencias del Deporte, Entrenador Nacional de Ciclismo, Triatlón y Atletismo y entrenador oficial del Colegio Americano de Medicina del Deporte. 

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