La vuelta de los equipos invitados, sentenciada en la segunda semana

Quedan 5 días de competición en la Vuelta 2019, de los cuales sólo dos tienen el potencial para promover algún cambio en la clasificación general. Dos etapas diseñadas para incitar los ataques de lejos, con puertos de paso “de rodar” y sin grandes porcentajes en las llegadas. Con este diseño de la última semana la organización arriesgó muchísimo en su apuesta y por desgracia le ha salido rana. Con una situación de carrera diferente podríamos estar ante unos fenomenales días de competición: imaginen a un Roglic de líder con tres minutos de ventaja y dando signos de debilidad en la última semana con Quintana y López mostrándose muy superiores en las ascensiones y probándolo desde lejos en las dos etapas cruciales que quedan. Por desgracia, se trata de ciencia ficción. Roglic es el líder indiscutible de la carrera y contaría con casi 5 minutos de ventaja sobre el segundo de no ser por las caídas de la CRE, Andorra y la ausencia de su mejor gregario en montaña: Kruijswijk. Ningún corredor se ha mostrado más regular que el esloveno en la montaña y la crono ha sacado a relucir claramente lo que yo pienso de sus cualidades: es, a día de hoy, junto a Dumoulin, el único corredor con capacidad para poner en dificultades a la maquinaria Ineos en el Tour. Salvo accidente o enfermedad veo extremadamente poco probable que Roglic pueda perder esta carrera teniendo en cuenta la situación actual de la clasificación general y lo visto hasta ahora en la carretera.

En segundo lugar tenemos a un Valverde que tras la jornada de ayer debería estar más preocupado en guardar su podio ante López y Pogacar antes que intentar el asalto al primer puesto. Si bien es cierto que un podio más no añade ningún valor al impresionante palmarés de Valverde, vencer a Roglic se antoja imposible para el murciano que, no olvidemos, viene con la fatiga del Tour en las piernas. Tal como ya dije en la previa de la carrera, poco me sorprendería que ningún Movistar acabe pisando el podio, algo que creo se cumplirá si Astana decide mover el árbol en las jornadas que quedan.

En tercer lugar tenemos a un Pogacar para el cual no tengo adjetivos. Si bien tenía claro que se trataba de una auténtica joya por pulir en este deporte, lo que no me esperaba era encontrarme con dos victorias de etapa prestigiosas y un podio bastante probable en su estreno en una grande. De los tres que están en liza por repartirse los dos cajones que quedan, veo a Pogacar como el mejor candidato para acabar segundo.

Unos segundos tras Pogacar encontramos a López, que ha sido un constante quiero y no puedo a lo largo de esta Vuelta. Sinceramente creía que iba a ser el mayor rival de Roglic pero sus prestaciones no han estado a la altura. Con sus antecedentes un podio no debería significar mucho para él y debería jugárselo todo por la victoria. Obviamente, es muy fácil decirlo y más complejo hacerlo cuando ves que las piernas no te acompañan. Salvo una mejora de su rendimiento en las dos jornadas que quedan, no le veo pisando el podio de la Castellana.

Quinto se encuentra Majka, que, como nos tiene acostumbrados, va a acabar cerca del podio de una grande sin haber tenido posibilidades reales de alcanzarlo y sin que se le haya visto en toda la carrera. Creo que el agradecimiento del Bora por los puntos UCI que va a conseguir será mayor que el de los aficionados por el espectáculo que ha aportado el corredor a lo largo de la carrera.

Quintana ha cumplido las expectativas que había puesto en él a inicio de esta Vuelta. Como nos tiene acostumbrados, algún día brillante combinado con varias decepciones en las jornadas de alta montaña. No creo que vuelva a alcanzar el podio de una grande en su carrera deportiva y me pregunto qué feeling debe haber en el Arkea tras su fichaje por un precio nada desdeñable. Visto lo visto ayer no me extrañaría nada que salga directamente del Top-10 de la carrera si el día de Gredos alguien decide mover el árbol.

El resto del top-10 lo completan los típicos nombres que suelen aparecer espontáneamente en la Vuelta: Edet, Hagen o Pernsteiner. Los tres son corredores que seguro recibirán con los brazos abiertos semejante muesca en su palmarés. En otra categoría metería a Kelderman, que nunca ha vuelto a rendir a los niveles mostrados en la Vuelta 2017.

En cuanto al desarrollo de la carrera durante esta última semana Roglic cumplió con el guion previsto en Pau, día que me asombró por la escasa afluencia de público si lo comparamos con el Tour de Francia en una jornada similar en la misma localidad. Al respecto de la crono sólo me gustaría comentar dos cosas: el nivel necesario para acabar en el top-10 fue equivalente a lo que se suele observar en otras grandes (6w/kg de NP durante más de 50′) y el mal rendimiento de muchos aspirantes a la general. Si en una crono de 50′ de duración te dejas 3′ con otro favorito no puedes pretender ganar una grande si tampoco tienes el diferencial en las subidas. Al día siguiente vivimos una victoria antológica de Mikel Iturria en Urdax: hizo lo que hay que hacer en una fuga cuando sabes que no eres el más fuerte y su jugada le salió perfectamente, con gran emoción añadida en los últimos kilómetros de la etapa. Al día siguiente Gilbert apuntó y disparó como sólo los grandes corredores saben hacerlo. La jornada con final en Bilbao se caracterizó por unas cifras impresionantes para formar la fuga del día, que tuvieron como consecuencia la llegada de un pelotón muy reducido a meta incluso sin movimientos de la general en la última subida.

El primer final decisivo fue en los Machucos. Los que me conocen saben lo poco que me entusiasman este tipo de finales y, aunque habría que preguntar a todos los ciclistas, me quedo con las palabras de Froome tras ascenderlo en la Vuelta 2017: “me gustaría no volver nunca a Los Machucos” dijo el inglés (que no creo que pueda ser acusado de no amar el ciclismo) tras conocer el puerto en su enésima grande victoriosa. La rampa de garaje se saldó con imágenes de algunos profesionales con el pie a tierra y medio minuto escaso de diferencias entre los favoritos (25′ a 6w/kg tras 4h sobre la bicicleta). La llegada a Oviedo se saldó con una nueva demostración de superioridad de Bennett, esta vez en ligera cuesta, y un aparatoso accidente en el pelotón en los últimos kilómetros. Así llegábamos a la pareja de etapas clave asturianas. Desde la previa manifesté que no me gustaba su disposición: La etapa del Acebo no animaba a los ataques de lejos teniendo en cuenta la dureza de la jornada siguiente y la Cubilla sólo puede causar estragos si la dureza se impone en algo más que los 20′ finales de esfuerzo. Así, el domingo sólo hubo interés en la subida final, con un Kuss intratable volviendo al nivel mostrado previamente en Utah y con una performance espectacular por parte de Valverde y Roglic (6,5w/kg en 25′ tras más de 3000 kJ). El lunes, visto que Valverde no había sido capaz de hacer sufrir a Roglic el día anterior yo ya tuve claro que no iba a haber grandes movimientos. De nuevo, todo se resolvió en la subida final (5,5w/kg en +40′ con el tramo final de 13′ a 5,8w/kg) con un Pogacar y López que poco tardaron en ponerse de acuerdo para trabajar cuando vieron que Valverde sufría.

La carrera llega así sentenciada a la segunda jornada de descanso con la única emoción por ver el orden de los puestos 2º al 4º. Una pena a falta de 5 etapas para la conclusión. Esto es lo que ocurre cuando el corredor más regular en montaña arrasa en la crono y, al contrario que en el Giro, trae a la linea de salida a un equipo a su altura. La Vuelta va a tener un ganador merecido y prestigioso, que seguro aspirará a hazañas mayores en los próximos años.

Me gustaría finalizar este resumen con una mención especial a los equipos invitados de la Vuelta. No recuerdo una grande en la que los invitados hayan conseguido resultados tan buenos: Burgos ha ganado etapa y ha llevado el maillot de la montaña durante la mayor parte de la carrera. Cofidis se ha llevado también su etapa y Murias ha estado presente en casi todas las escapadas, con una victoria y varios tiros al poste. Espero y deseo que la victoria de Iturria y el buen desempeño del equipo puedan garantizar su continuación en las próximas temporadas, ya que sería una gran pena que un equipo con poco presupuesto pero semejante combatividad y resultados pueda echar el cierre. Caja Rural, por su parte, ha estado a punto de ganar en un par de ocasiones y no descarto que puedan conseguir hacerlo en lo que queda de carrera.

Les emplazo, por tanto, a disfrutar de lo que queda de esta Vuelta 2019. Deseo equivocarme pero vaticino muy poco espectáculo en los días que quedan de carrera. Que los disfruten.

Sebastian Sitko

Máster en alto rendimiento por el Comité Olímpico Francés, Graduado en Ciencias del Deporte, Entrenador Nacional de Ciclismo, Triatlón y Atletismo y entrenador oficial del Colegio Americano de Medicina del Deporte. 

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