De Gendt, Alaphilippe y “las etapas llanas son para echar la siesta”: Mi opinión sobre la primera semana del Tour

A punto estuve de dejar este artículo redactado durante esta misma mañana, la de la décima etapa. Menos mal que no lo hice porque una de las etapas destinadas para “echarse la siesta” según algunos ha resultado ser más importante para la general que la rampa de garaje ascendida a mediados de semana, y que supuestamente iba a producir grandes vuelcos en la general.

La primera semana del Tour ha tenido varias características reseñables, como la variedad de los ganadores al sprint, dejando atrás el monopolio de un sólo corredor que solíamos ver anteriormente. Tampoco ha habido muchas caídas, algo realmente extraño para lo que suelen ser los primeros días del Tour. Ningún nombre destacado se ha ido a casa y tan sólo en el caso de Landa una caída ha influido en la general. Achaco este bajo número de incidencias al pasteleo generalizado en las etapas llanas, del cual hablaré más adelante, y también a la prohibición del Tramadol. No considero que haya sido una primera semana con mucho espectáculo, aunque lo cierto es que ha estado por encima de las ediciones inmediatamente anteriores en mi opinión. Me ha sorprendido también la gran dominancia del Jumbo-Visma, ganadores de la crono por equipos y tres llegadas al sprint. Veremos si pueden extrapolar este rendimiento a la clasificación general con Kruijswijk. Al respecto del espectáculo, la atención ha estado centrada principalmente en dos corredores: Julien Alaphilippe y Thomas de Gendt.

El corredor francés ha protagonizado cuatro momentos estelares: primero sus dos fogonazos para conseguir y recuperar el liderato, en etapas muy bien diseñadas por la organización para que pudiera lucirse. En un segundo plano tenemos su sorprendente rendimiento en el único final en alto, no sólo aguantando sino siendo capaz de atacar y acabar entre los mejores en lo que viene siendo su mejor rendimiento histórico en una etapa de montaña. Finalmente, en una actuación rara vez vista, ha tomado los galones del pelotón durante la etapa de hoy para participar activamente en la generación de abanicos. Podrá gustar más o menos, pero creo que es de justicia admitir el gran espectáculo que produce su siempre valiente actitud en carrera.

Qué decir de De Gendt que no esté escrito ya… Lo había intentado en alguna ocasión en etapas no demasiado propicias pero por fin consiguió su propósito en la octava etapa. Escapado desde el minuto uno, llevando el peso de la fuga y chupando aire durante todo el día consiguió imponerse en solitario tras una cabalgada que no debe caer en el olvido y que merece un análisis más pormenorizado. Los aficionados recuerdan siempre a los ganadores de grandes vueltas y monumentos y este tipo de victorias tienden a pasar al olvido fácilmente porque sólo tienen como recompensa una etapa. No obstante, con los números en la mano podremos darnos cuenta realmente de la calidad de su victoria. De Gendt recorrió los más de 200km y 3800 metros de desnivel de la etapa a una potencia normalizada de 350w (5w/kg para su peso). Para poner en contexto estas cifras, un aficionado bastante entrenado podría aguantar a su lado durante unos 15 minutos. De Gendt fue capaz de producir 6,7w/kg durante 5 minutos tras 4000 KJ de trabajo, un esfuerzo que un aficionado entrenado puede aguantar durante un minuto estando fresco y no tras una semana de etapas de desgaste, 4 horas y media sobre la bicicleta y una temperatura ambiente de 30ºC. Para poner estos números todavía más en contexto para un aficionado, el esfuerzo de De Gendt equivaldría a hacer, groso modo, una Quebrantahuesos en solitario en unas 5 horas, es decir, casi media hora por debajo del récord. Su victoria es de justicia poética ante el pasteleo que estamos viendo en las etapas llanas del Tour durante los últimos años. El patrón de todos los días es muy sencillo: nula pelea por la fuga, escapada de pocos corredores de equipos de poca calidad y encima se les deja poco margen. El pacto de no agresión firmado por el pelotón resulta obvio y resta mucho de cara al espectáculo. Si las escapadas se lucharan de verdad y en ellas entraran rodadores fuertes las etapas resultarían mucho más interesantes y, sobre todo producirían más desgaste.

Se han oído también algunas voces de los propios corredores criticando la longitud de las etapas llanas, refiriéndose al aburrimiento. Creo que, como bien se ha demostrado hoy, son los ciclistas y no el terreno los que acaban definiendo el espectáculo. Irónicamente, una etapa a priori poco trascendente va a resultar más decisiva para la general que la primera etapa de montaña, simplemente por la actitud de los ciclistas. A los que critican este tipo de etapas, sobre todo dedicándose al ciclismo profesional en cualquiera de sus vertientes (corredor, periodista, entrenador, etc…) les recomendaría mirar hacia atrás en el tiempo. El ciclismo de carretera es un deporte de resistencia que se ganó precisamente su fama gracias a la extrema dureza, la fatiga omnipresente y las grandes hazañas. Está bien recordar esto teniendo en cuenta que gracias a los aficionados (y lo que disfruten viendo el deporte) se pueden sustentar precisamente los salarios de los que nos dedicamos a esto. Neutralizar etapas y con ello el espectáculo no es sino un tiro al pie que se acabará pagando en el medio plazo en mi opinión. Por todo lo anterior las actitudes de los De Gendt o Wellens, que se meten en las escapadas yendo a contracorriente o la de Alaphilippe, que ataca cuando a priori no tiene ningún motivo para hacerlo, deberían ser ensalzadas y puestas como ejemplo para los demás corredores.

Al respecto del devenir de la carrera, ha sido precisamente hoy cuando varios corredores han perdido sus opciones de ganar el Tour. Los Bardet, Fuglsang, Porte y Landa (si alguien de verdad creía que iban a poder ganarla) ya no pueden luchar por el primer puesto del cajón. Lo digo porque, si bien es posible recuperar 3 minutos con uno o dos corredores, cuando son varios los que te sacan esa ventaja la tarea se torna harto complicada. Sí creo que alguno de ellos puede acabar en el podio, pero no será sencillo. Estos diez días han servido para esclarecer aun más que son los INEOS los que tienen que perder la carrera. Todavía pueden pasar muchos vuelcos e incidentes pero previsiblemente Thomas saldrá de la crono de Pau con 2 minutos de ventaja sobre su próximo perseguidor. Tiene el mejor equipo, sabe lo que es ganar el Tour y en el único aperitivo de montaña que ha habido hasta ahora se ha mostrado superior. Su labor ahora debe consistir en evitar las caídas, algo que no le será fácil conociendo sus antecedentes. Bernal sólo tendrá libertad si el primero falla, y al respecto del talento colombiano mantengo mis palabras del inicio del Tour: no es lo mismo ganar una vuelta a Suiza a Dennis que ganar un Tour. Ya hemos visto que en la primera llegada en alto su diferencial no era el mismo. Su momento para ganar esta carrera llegará, pero no creo que sea este año. Como rival más lógico veo a Pinot, que me ha sorprendido muy gratamente en este inicio del Tour aunque de nuevo saldrá de Pau con 2 minutos perdidos sobre Thomas. Quintana me ha sorprendido mucho en la etapa de hoy, no obstante vista su actitud en la Planche desconfío completamente de que pueda tener el temple necesario para ganar la carrera cuando llegue la montaña. Kruijswijk ronda posiciones parecidas, aunque está por ver si en la montaña está a la altura del rendimiento mostrado por su equipo en las volatas y la crono.

Finalmente, la primera semana me ha dado la razón en cuanto a la ausencia de combatividad en la lucha por ganar el Tour. Ya anticipé que la ausencia de Froome no garantizaba nada, y lo pudimos comprobar en la Planche, con todos cogidos de la mano hasta los últimos 200 metros. Que el final de etapa fuera más propio de BTT que de carretera quizás tuviera algo que ver, pero no estoy seguro. Espero y deseo equivocarme con mi predicción para lo que resta de carrera, pero me mantengo escéptico. Estos días he tenido la oportunidad de inspeccionar la crono de Pau y es una auténtica vergüenza en mi opinión. No sólo la distancia es más propia de juveniles que de profesionales, el recorrido escogido es revirado, con subidas y bajadas y con pocas zonas de rodar rápido. De nuevo la organización se ha lucido para favorecer a los corredores locales, desvirtuando por completo la historia de la carrera. Si no me equivoco desde el año 2014 que no disfrutamos de una auténtica contrarreloj para especialistas, con 40-50km llanos y expuestos al viento. Supongo que los organizadores sabrán mejor que yo hacia dónde quieren que vire su producto… En cualquier caso debe bastar para que Thomas se plante en el Tourmalet con 2 minutos de ventaja sobre sus rivales. A pesar de que el Tourmalet es duro, el falso llano entre Argeles y Luz va a desanimar cualquier ataque, por lo que todo se reducirá a los últimos kilómetros de la etapa. Dudo mucho que a esas alturas nadie pueda hacerle mucho daño al Ineos, pero de nuevo espero equivocarme.

Les espero con un nuevo artículo en la segunda jornada de descanso

Sebastian Sitko

Máster en alto rendimiento por el Comité Olímpico Francés, Graduado en Ciencias del Deporte, Entrenador Nacional de Ciclismo, Triatlón y Atletismo y entrenador oficial del Colegio Americano de Medicina del Deporte. 

Comentarios: 2

  1. Carlos dice:

    Chico, como me gusta leer tus artículos…👌

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