Comienza el Tour 2020: veremos si acaba en París

Hace 4 meses no hubiera dado un duro ante la expectativa de estar escribiendo este artículo. No obstante, la realidad es que mañana mismo comienza una nueva edición de la carrera más importante del año. Una edición extraña, porque me genera más dudas saber si acabará según lo planeado que el propio nombre del ganador. Que la carrera se lleve a cabo y finalice sin una gran influencia de lo extradeportivo es fundamental para salvar la temporada ciclista profesional, horrenda hasta el día de hoy. Que la carrera se desplace alrededor de Francia durante más de 3 semanas sin que haya positivos (por coronavirus, claro está) que afecten al resultado final o directamente obliguen a cercenar el evento me parece una idea muy ingenua y poco realista. No obstante, confiemos en el buen hacer de los organizadores y en esa pequeña dosis de suerte que, por qué no decirlo, es bien necesaria para que todo salga según lo planeado.

Algunas consideraciones previas

El confinamiento y la falta de carreras preparatorias han obligado a modificar los calendarios de los corredores, así como sus bloques de preparación física. No tengo duda alguna de que estos factores provocarán sorpresas y resultados poco esperados durante la carrera. Mi experiencia personal me dice que la ausencia de competiciones previas no es ningún impedimento para rendir a un gran nivel durante una carrera de tres semanas. No obstante, no todos los corredores responden igual ante semejantes condicionantes por lo que queda por ver la respuesta de cada uno de ellos en la carretera. No se ha hablado mucho (y esto me llama la atención) de que mientras algunos corredores entrenaban con libertad en Australia o Colombia otros se veían limitados al uso del rodillo en la mayor parte de Europa. Insisto en que la implicación de esto en el resultado final del Tour va a ser limitada pero no por ello deja de ser importante subrayar las diferencias en la preparación de cada uno de los aspirantes.

El recorrido

Si bien el diseño de la mayoría de etapas no me desagrada en absoluto, mi crítica va a ir orientada por enésima vez al desequilibrio  de especialidades al que ya nos tienen acostumbrados los chicos de ASO. 36km de contrarreloj individual (de los cuales 30 para un especialista) son una auténtica bazofia y un desprecio a la historia de la carrera. De nuevo los corredores ligeros y poco destacados en el llano disponen de cerca de una decena de etapas para lucirse mientras que el rodador que se defiende bien subiendo deberá demostrar ser un corredor globalmente muy superior para poder llevarse la carrera. Por enésima vez el organizador cree que con este diseño veremos una carrera más ajustada y espectacular. Ajustada, sí, porque los “escaladores” se limitarán a buscar sus 10 segundos en el último kilómetro. ¿Para qué arriesgar más teniendo casi 10 etapas para ir rascando tiempo? El rodador se limitará a aguantar el tipo en la montaña y jugar su baza en la crono final, veremos con qué resultado. A tenor de los datos que he ido recabando en lo poco que llevamos de temporada vamos a ver un Tour con muchísimo nivel pero no por ello espectacular. Hay serias dudas de que la carrera pueda llegar a París, por no pensar ya en el resto de temporada. Muchos corredores y equipos se juegan su año a una sola baza y deben poner toda la carne en el asador en las próximas tres semanas si no quieren correr el riesgo de irse de vacío este año. El recorrido proporciona oportunidades para todo tipo de corredor aunque creo que estamos ante un diseño que predispone mucho a la resolución de etapas en forma de fuga, algo que, vista la poca valentía que suele haber entre los corredores de la general, casi se agradece. Tal como comentaba el diseño de las etapas es en general muy correcto, con la utilización de puertos duros como paso previo a finales en alto mucho más tendidos, alternativa que casi siempre suele dar lugar a un buen espectáculo. Al margen de la falta de kilómetros contrarreloj, se ha evitado orientar el recorrido descaradamente a un tipo determinado de corredor (véase los finales en bajada de 2017 o los finales a más de 2000m en 2019), aspecto que agradezco rotundamente. En general creo que con el simple detalle de añadir una contrarreloj llana de 1h de duración en la segunda semana de carrera hubiera quedado un recorrido más que aceptable, aunque a tenor de lo visto en los últimos 8 años los organizadores no están dispuestos a aceptar ese pequeño matiz en el recorrido. Veremos si este año se vuelve a cumplir la ironía de ver a un rodador ganar en un recorrido planteado específicamente para los mal llamados “escaladores”.

Participación

El Tour ya nos tiene acostumbrados a involucrar a los mejores corredores del pelotón en su mejor punto de forma. Esta característica es aún más notoria si cabe este año, con una segunda mitad de temporada con serias dudas de poder celebrarse y sabiendo que el Tour representa probablemente la única oportunidad del año para los vueltómanos. En la carrera va a estar lo mejor del panorama mundial excluyendo a Kruijswijk (caída), Matthews (no sé muy bien por qué), Woods (castigo por cambio de equipo) y sobre todo Froome y Thomas. Estos dos casos merecen una especial atención ya que despachar a los ganadores del Tour 2017 y 2018 de tu plantilla es cuanto menos llamativo. Independientemente de su nivel actual, ambos merecían estar presentes en la carrera por puro palmarés y aportación previa al equipo. No estoy nada de acuerdo con las opiniones vertidas en redes sociales, que enunciaban que en realidad la oportunidad de liderar Giro y Vuelta era positiva para ambos. Siendo realistas es muy dudoso que el Giro pueda disputarse y a la Vuelta directamente le podemos dar muy pocas opciones. Lo que ha ocurrido realmente se debe a lo visto en L’Ain y sobre todo en Dauphiné: Bernal no es tan superior como parecía asumido y necesita un equipo que corra íntegramente para él para tener opciones serias de disputar el título al Jumbo. ¿La decisión de Brailsford es correcta? Lo veremos en poco más de tres semanas.

Favoritos

Este artículo bien podía haberse denominado “todos contra el Jumbo-Visma”. Desde la vuelta de la temporada sólo ha habido un dominador claro de las principales carreras y éste ha sido el equipo holandés. Personalmente mis dos principales favoritos al título final corren en esta formación. En primer lugar, un Tom Dumoulin que tiene una fiabilidad envidiable en grandes vueltas (Giro 2017 ganado con uno de los peores equipos que recuerdo nunca y doblete de podios histórico en 2018). Las sensaciones que empezó a dar en la Dauphine fueron excelentes y esta vez sí corre con un equipo a su altura. Corredor sin fisuras tanto subiendo como croneando, será muy difícil verlo fuera del podio de París. En segundo lugar pondría a Roglic, que ha demostrado un estado físico muy superior a sus rivales en lo que llevamos de año ciclista. Me cuesta algo más verle sin flojear durante tres semanas pero es sin duda alguna una apuesta segura para el podio de la carrera y, mirando únicamente los números esta temporada, el favorito número uno al trono de París.

En un segundo escalón pero no muy lejos de los dos anteriores pondría a un Egan Bernal que ha sido un quiero y no puedo durante este año. Siempre he manifestado que su victoria del año pasado me generó más dudas que certezas (con un recorrido muy favorable hubo un corredor que se mostró sistemáticamente superior subiendo hasta lesionarse y dejó no muy buenas sensaciones en la única crono). Creo que con los puertos de este año y sin apenas finales en altitud no lo va a tener tan fácil y para poder imponerse al Jumbo deberá mostrarse como el escalador muy superior que todos esperamos ver. Este año lo veo en el podio, pero me cuesta creer que en el primer lugar del mismo.

Tras estos tres corredores bajamos una categoría más hasta encontrarnos con Pinot y Pogacar: el francés ha demostrado que puede llegar a manejar el nivel para ganar una gran vuelta y de hecho fue el corredor más fuerte de la edición pasada. No obstante, siempre le falta esa fiabilidad tan necesaria en Francia, y dudo mucho que este año vaya a ser el definitivo. El esloveno por su parte se estrena en la Grande Boucle, con lo que eso conlleva. Su nivel y desparpajo es de sobra conocido por todos y espero cualquier cosa de él: un top-10 sería un buen resultado pero si los astros se alinean puede verse disputando el podio.

En una cuarta línea de favoritos encontramos a Buchmann (4º el año pasado), Carapaz (se mostrará si Egan falla), Landa (siempre le pasa algo) y Quintana (apabullante en el inicio de temporada pero dudoso tras no recuperarse de su caída entrenando). Creo que estos corredores completarán el top-10 y con suerte alguno de ellos acabará peleando por el podio por puros incidentes de carrera (caídas de otros favoritos, enfermedades o simplemente coronavirus).

Al respecto del maillot verde, Van Aert sería el principal favorito de no ser porque acude específicamente para trabajar para sus dos líderes. Sagan es de nuevo el primer aspirante con un Alaphilippe que podría disputarlo con este recorrido si muestra el nivel de prestaciones del año pasado y se aventura a meterse en algunos sprints, algo que veo harto complicado en su caso. No creo que haya opciones suficientes para que los sprinters puros acaben disputando este premio, aunque no excluyo que podamos llevarnos alguna sorpresa en este aspecto.

Sería una gran sorpresa si el maillot de mejor joven no se lo llevan Bernal o Pogacar, su nivel es tan superior al de los demás aspirantes que poner sobre la mesa cualquier otra opción es sencillamente poco realista. Al respecto del maillot de los escaladores, será para uno de los corredores ligeros de la general aunque bien es cierto que siendo honestos Bardet, Barguil o alguno de los escaladores del Movistar podrían (y deberían) ponérselo como objetivo para esta edición.

Resumiendo…

Los dos principales favoritos en un mismo equipo, que además es, sobre el papel, el más fuerte de la carrera. Serias dudas acerca de las posibilidades reales de que la carrera llegue a París y un recorrido que, como de costumbre, perjudica a los corredores más completos. En las primeras 8 etapas, 4 con grandes implicaciones para la general y una contrarreloj final que probablemente decida la carrera. El Tour 2020 comienza mañana, los sueños y el duro trabajo realizado durante meses por la mayoría de los mejores ciclistas del mundo se van a poner a prueba durante las próximas tres semanas. Disfrútenlo mientras el Coronavirus lo permita.

Sebastian Sitko

Profesor Facultad de las Ciencias del Deporte de la Universidad de Zaragoza, Máster en alto rendimiento por el Comité Olímpico Francés, Graduado en Ciencias del Deporte, Entrenador Nacional de Ciclismo, Triatlón y Atletismo y entrenador oficial del Colegio Americano de Medicina del Deporte. 

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